Las cosas ocultas, nº1

Por David García-Ramos Gallego.

Si hay algo que caracteriza al ser humano es su capacidad de fascinación ante las cosas nuevas. Tal es esta que busca siempre lo nuevo, se deja fascinar por la novedad y ama la revolución como la posibilidad de comenzar de nuevo. Y así las rupturas, las revoluciones y las guerras, las conquistas, las fundaciones y las colonias son siempre aperturas a lo nuevo. No obstante, si miramos la historia, la cualidad de lo nuevo se agota con una sospechosa prontitud: todo ha de cambiar para que nada cambie, como decía don Fabrizio di Lampedusa en Il Gattopardo: “Se vogliamo che tutto rimanga come è, bisogna che tutto cambi”.

No deja de ser otra forma de decir que la novedad, por lo general, engaña. Que no hay nada nuevo bajo el sol, que nuestras más íntimas motivaciones vienen ya de fuera, del Otro. En realidad, esta es una de los presupuestos fundamentales de la Teoría Mimética, si uno la entiende sin prejuicios románticos: no somos nada originales. Y, sin embargo, hay quien vino a hacer nuevas todas las cosas. ¿Tiene algún sentido querer hacer algo –ya no todo– nuevo, si todo es ya siempre lo mismo? Sí. Todas las culturas tienen mitos de renovación, asociados a lo vegetal, a lo animal, a los ciclos de fertilidad, a los muertos y a los nacidos. La cultura de la muerte es anti-humana no sólo porque lo diga Roma, sino por ir contra lo que de esencial tiene toda cultura humana: la preservación, a través de la renovación, de los ritos, de las instituciones, de la propia humanidad. Cuando hoy comprobamos que todos estos recursos han dejado de funcionar y que, cada vez más, nos sumergimos en la espiral de lo mismo, de la indiferenciación, es fácil tirar la toalla: ese nada nuevo hay bajo el sol se transforma en un nihil-ismo. Ante la falta absoluta de renovaciones existenciales, nos arrojamos a la fiesta de lo nuevo bajo la advocación que tiene en nuestros días: lo moderno.

Y aún así hemos decidido renovarnos: estrenamos nueva web –que ha estado en pruebas a lo largo de los meses de agosto y septiembre–: www.xiphiasgladius.es (redirigida desde el dominio .org), donde podrás encontrar toda la información que quieras e interesantes enlaces a otros contenidos relacionados con la Teoría Mimética, con la violencia y su siempre difícil relación con lo religioso.

Dentro de un mes y medio, hacia finales de noviembre o principios de diciembre, está prevista la publicación del número 1 de la Revista Xiphias Gladius de Estudios Interculturales, con el que esperamos consolidar la revista (tras la aparición del simbólico número 0). Desde aquí queremos agradecer al consejo editorial internacional, recién constituido, su amabilidad al acceder a asesorar y apadrinar este proyecto a partir de ahora. El trabajo del consejo de redacción y de los editores de los respectivos números pretende solo mantener encendido este compromiso. Esperamos que la novedad de este proyecto no se agote antes de haber nacido y que todos los lectores puedan sugerir, proponer y, por supuesto, presentar su propios trabajos a evaluación.

Una noticia más, aunque no la menos importante: fruto del trabajo del último año, han salido ya publicadas las conferencias de Girard en la Biblioteca Nacional de París, en lo que sería una perfecta introducción al pensamiento de Girard. La traducción ha sido realizada por Clara Bonet Ponce, una de las participantes en el seminario que durante el año pasado en Valencia rindió homenaje al 50 aniversario de la publicación de Mentira romántica y verdad novelesca. La revisión del texto traducido la han llevado a cabo David García-Ramos y Ángel J. Barahona. Este último, además, ha firmado una breve introducción que se puede leer aquí gracias a la amabilidad de Ediciones Encuentro.

ImagenDesde Xiphias Gladius esperamos poder publicar semanalmente una reseña de lo que sucede tanto en y desde nuestra asociación, como de las noticias “girardianas” y miméticas internacionales y más locales, sobre la violencia y sus vericuetos y la religión y sus razones. Nuestra intención es abrir una ventana, más o menos internacional, al desarrollo y difusión que está teniendo la Teoría Mimética en estos últimos años para su difusión en el ámbito hispano. Para ello hemos habilitado también una cuenta de Twitter (@XiphiasG) en la que podréis seguirnos a diario las noticias de interés para las cuestiones que aquí nos suelen ir ocupando.

La ciencia de la mimesis ya es de uso cotidiano en la cultura de masas

Por Ángel J. Barahona Plaza

Hemos visto estos días en la televisión una serie de espectáculos de masas, que para algunos no han sido más que la teatralización pública de deseos por largo tiempo  reprimidos.  La naturalidad y la aparentemente ingenua mostración televisiva de lo que acontecía en la calle, sólo a algunos –y de manera intuitiva- les ha hecho saltar la voz de alarma. Los más avispados han dicho en los  medios que no se debería mostrar en directo la manifestación contra el congreso.  Creo que era el miedo intuitivo a la mímesis. Un conocimiento científico de la mímesis hubiera ayudado a comprender por qué esas imágenes despertaban el miedo en el tertuliano… El contagio mimético es muy poderoso: unos cuantos días de paciencia de los manifestantes, algún muerto accidental, y se hubiera desencadenado una reacción en cadena… del mismo tipo que lo que hemos visto en La primavera norte africana, y que ya comentamos en nuestro blog, en su momento. Marea, corriente, avalancha… piezas de dominó en caída por contacto que componen, para los que sugieren desde la barrera el osito que tenían en mente cuando empezaron colocar las piezas una detrás de otra; el gesto mimético que ha de ser imitado pieza a pieza…

La izquierda sabe mucho más de las masas que la derecha democrática… El fascismo, el nazismo y comunismo eran maestros de  masas: paradas militares, manifestaciones “espontáneas”… Esa herencia es la fe en el poder de la calle, que pone en marcha lo que no pone el poder legítimo de las urnas. Estamos hartos de comprobarlo… ¿Por qué nadie cae en la cuenta que es ciencia mimética y que por tanto puede ser predictiva? Se podría despertar al sonambulismo colectivo, de la hipnosis de masas, y predecir y evitar lo que es evidente. Eso es la ciencia.

Gustave le Bon, en La psicología de las multitudes dice:

“Las masas experimentan una fuerza de atracción mimética prodigiosamente hipertrofiada por el aumento de los dos parámetros que la determinan. Por un lado, el aumento de la “masa” que en psicosociología se confunde con su nombre […] Por otro lado el aumento vertiginoso de la inversión de la distancia que separa a los sujetos. La noción de multitud se fundamenta en primer lugar sobre ese prodigioso acercamiento de los sujetos que los precipita pronto a los unos contra los otros y provoca una coalescencia de sus “individualidades”. La masa heterogénea y amorfa se transforma en homogénea y activa espontáneamente. El movimiento se comunica de unos a otros y todos se dirigen al lugar de mayor densidad mimética.  “Una vez que los parámetros del número y la distancia se empiezan a hipertrofiar, la atracción ejercida por la masa o la multitud aumenta de manera exponencial”[1].

Sabiduría intuitiva sobre las masas corroborada por todos los que les han prestado atención:

«Desde el momento en el que la masa se constituye, tiende a aumentar…  la masa natural es la masa abierta. Su incremento, en principio, no conoce límite».[2]

[Smart mobs, crowd, flash mobs o mobs, multitudes inteligentes es una forma de organización social que nace y se estructura a través de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones. El termino fue acuñado por Howard Rheingold en su libro SmartMobs: The Next Social Revolution (Smart Mobs: La Próxima Revolución Social) y se puede traducir como “Multitud o Muchedumbre Inteligente”. Son un indicador de la evolución de las tecnologías de comunicación y son estas las que le otorgan poderes a las personas en cuanto masa].

Según Canetti y Le Bon, los atributos principales de la masa son los siguientes:

  1. La masa siempre quiere crecer.
  2. En el interior de la masa reina la igualdad. “Todas las exigencias de justicia, todas las teorías igualitarias extraen su energía, en última instancia, de esta experiencia de igualdad que cada cual reconoce a su manera a partir de la masa”.
  3. La masa ama la densidad.
  4. La masa siempre se mueve hacia algo.
  5. Existirá mientras tenga una meta no alcanzada.

La polarización es mimética:

“La masa de acoso se constituye teniendo como finalidad la consecución rápida de un objetivo. Éste le es conocido, y está señalado con precisión; se encuentra, además, próximo. La masa sale a matar y sabe a quién quiere matar. Con decisión incomparable avanza hacia esa meta y es imposible escamoteársela. Basta con dársela a conocer, basta con comunicar quién debe morir, para que se forme la masa. La determinación de matar es de índole muy particular, y no hay ninguna que la supere en intensidad. Todos quieren participar, todos golpean. Para poder asestar su golpe, cada cual se abre paso hasta llegar al lado mismo de la víctima. Si no puede golpear, quiere ver cómo golpean los demás. Todos los brazos salen como de una misma criatura. Pero los brazos que golpean tienen más valor y más peso. El objetivo lo es todo. La víctima es el objetivo, pero también es el punto de máxima densidad: concentra en sí misma, las acciones de todos”. [3]

Hasta el punto de que se habla de “alma colectiva”. El individuo adquiere, por el hecho del número, un sentimiento de poder invencible, permitiéndole “ceder a instintos que a solas hubiera necesariamente refrenado”. Observemos, no obstante, un posible equívoco: no se trata de instintos en psicología, sino de fenómenos específicamente humanos: es un fenómeno mimético, insiste Oughourlian.

La multitud es la única capaz de propagar la mimesis del antagonista y desembocar en un proceso victimario.  se trata de un fenómeno de contagio mimético.  Así se llama la revista órgano de expresión de la teoría mimética girardiana: Contagion. Según Le Bon, es el contagio mental que ha de ser ligado a los fenómenos de orden hipnótico. “La hipnosis puede ser legítimamente considerada como una multitud de dos”. El contagio es un efecto posterior a la sugestibilidad. El yo se transforma en un nosotros autónomo.  Es un estadio anterior al lenguaje. El lenguaje sirve más para desunir que para unir.  Freud, en Psycologie collective et analyse du moi [4], llega a hablar de sonambulismo colectivo. Los individuos pueden tomarse los unos a los otros por modelos, lo mismo que por obstáculos o por rivales. La sociogénesis es obra de la dimensión espacial de la mímesis.  En una multitud va a ser desmultiplicada por el fraccionamiento del modelo. El sonambulismo,  plural, lo llama Le bon, disolución del yo-del-deseo de cada sujeto.  La sugestión se incrementa por la repetición de lemas, gestos y movimientos que buscan ser imitados.  Desaparee la voluntad. Nadie puede reivindicar la prioridad. Una vez que la multitud se dispersa, que el delirio se apacigua, el yo-del-deseo de cada sujeto se reconstituye, dejando lugar a la amnesia total: “¿Cómo he podido hacer una cosa así?”

Las neuronas de espejo es uno de los últimos descubrimientos de la biología que corrobora este tipo de fenómenos que no lograban salir del terreno de la hipótesis sociológica.  Platón y Aristóteles y Hume,[5] ya habían advertido la importancia de la mimesis, antes que Le Bon, Tarde, Freud, Ortega y Canetti,  pero no sus aplicaciones científicas. Rizzolatti y Gallese han dado en el clavo:

“Células del cerebro denominadas neuronas de espejo reflejan el mundo exterior: se activan cuando se realiza una acción y cuando se observa a alguno realizarla”; “la observación de la acción causa en el observador la activación automática del mismo mecanismo neuronal desencadenado por la ejecución de la acción” [6].

La simulación está incorporada desde el nacimiento. Experimentos corroborados por el Pet-scan (tomografía por emisión de positones) muestran que el cerebro se excita de la misma manera haciendo que viendo lo que otro hace. Y Gallese afirma que no sólo es la acción lo que se imita sino la intención.

“Los niños imitan pues no sólo una representación, sino un simple intento, un propósito […], incluso lo que queremos hacer, más que aquello que hemos logrado realizar”.

Es más, Trevarthen y Kokkinaki en su descubrimiento llamado goal-directed theory of imitation, reconocen la mimesis de apropiación de la que habla Girard: la mimesis que lleva sobre la intención revelada por el gesto, sobre el deseo que el gesto de apropiación expone a la mirada de otro.  Se explica así la paridad y la comprensión directa, la posibilidad de compartir un mensaje, sin previo acuerdo o sin un canal compartido. “El acuerdo es inherente a la organización neuronal de dos personas”.

Méconnaissance y los mundos ilusorios.

Otro fenómeno del mismo tipo que las manifestaciones callejeras lo constituye el fútbol: la exhibición independentista del Madrid-Barca, es un tour de force amparado en el conocimiento del  poder contaminante, contagiante de los gestos miméticos. Artur Mas decía que sólo recogía el clamor popular, en un ejercicio de cinismo político le atribuye la idea, el gesto mimético, al pueblo. Vox populi , vox dei… Aprovechando la rivalidad contra Madrid representada en enemigos de ficción –por ser deportiva-, se propone la extensión de la rivalidad en una escalada a los extremos (K. von Clausewitz, De la guerra) en la que los actores son naciones imaginarias. Los historiadores ponen el grito en el cielo ante la manipulación de la historia de los nacionalismos. Algo, que, como la mímesis, todo el mundo sabe pero no quiere reconocer (méconnaissance).  

Cada vez que el yo se enfrasca en las relaciones interindividuales copiando los deseos de otro, se olvida también del origen de sus movimientos.  Esto genera una cadena de distorsiones de la realidad que requerirían una “metapsicología del deseo”…  para comprender las ilusiones metafísicas que lleva aparejadas: autonomía, propiedad, anterioridad, autenticidad.  Generamos un mundo ilusorio, para escapar a la rivalidad que lleva aparejada, es preciso aprender la verdad del deseo mimético, pero esto requiere, según Girard, una especie de conversión o personalización (René Girard, Los Orígenes de la cultura). Supondría una desmitificación de las relaciones historias vividas por el sujeto, un restablecimiento de la cronología ilusoria, una revelación  de la realidad mimética del deseo, una desmitificación de la reivindicación mítica del yo, un reconocimiento de la primariedad del otro, el origen sugerido de nuestros deseos. Vividos con realismo pero procedentes de la ficción, sólo por virtud de ser copiados de otros a los que envidiamos, o adoramos…

Hace falta abandonar una psicología del sujeto, y pasar a una antropología de la relación interindividual, de la influencia mutua de un sujeto sobre otro. Los tiempos están cambiando.  La conciencia es alteridad, como dice Léon Chertok [7]: o comprender el deseo mimético o nos sorprenderán cada día más fenómenos que para la teoría mimética son perfectamente predecibles.  Todavía no hay muertos… ¿pero cuándo a los ambiciosos políticos –que solo persiguen sus intereses individuales- les ha dolido la infantería que mueren como cochinos defendiendo las banderas que otros les han puesto en las manos?


[1] Le Bon, in Oughourlian, La génèse du désir, 2008, p.152

[2] E. Canetti, Masa y poder ,1966, p.12-1

[3] Gustave le Bon, Psycologie des foules, 1895, PUF 1963, p. 11

[4] Payot 1925. p. 156

[5] “The minds of men are mirrors to one another”.

[6] (Giacomo Rizzolatti, Leonardo Fogassi, Vitorio Gallese, “Les neurones miroirs”, Pour la science, nº 351, Enero, 2007. Vittorio Gallese, “Intentional Attunement, the Mirror Neuron system and its role in interpersonal relations”, Cognitive Brain, Research, 2004. André Meltzoff y Jean Decety: “What imitation tells us about social cognition…” Philosophical Transactions of the Royal Society of London Biologic Sciences, nº 358, 2003, p. 496. Imitation in Infancy, Edt. Nadel et G. Butterworth, Cambridge University Press, 1999.  

[7] Le Non-savoir des psy, Payot, 1979, p. 198. Léon Chertok.