¡Pilar Rahola, gracias!

Por Ángel J. Barahona Plaza, escrito el 31 de ,arzo de 2016.

La canción The times they are a-changin de Bob Dylan ha quedado trasnochada[1]. No están cambiando los tiempos, ¡ya han cambiado!

Pilar Rahola, en un artículo en La Vanguardia (que se puede leer aquí también) ya reconoce que la nueva cultura: a la que apellida “buenismo” y “políticamente correcta”, cuya esencia se supone (inspirada por 2000 años de cristianismo –aunque no lo quieren saber, méconnaissance, lo llama René Girard en El chivo Expiatorio, Ed. Anagrama) que es, básicamente, la exaltación de la inocencia de las víctimas, excluye al cristianismo de esta categoría. Recoge las estadísticas de las expulsiones, decapitaciones y persecuciones sistemáticas de los cristianos del todo el mundo para abrumar con las cifras a los que las disfrazan, ocultan, no tiene en cuenta, y ejercen una expulsión más lacerante que la que el Islam hace en territorios ancestralmente cristianos  y anteriores a la expansión del Islam

Dice Pilar Rahola:

Una de las muchas tonterías del buenismo es su aversión a considerar a los cristianos como una minoría perseguida. Acostumbrados a lanzar sus dardos contra el catolicismo, se sienten incómodos ante la idea de que los cristianos son, hoy por hoy, después de los judíos, el colectivo más perseguido del mundo. La afirmación parece rotunda, pero los datos son aún más rotundos […] a pesar de todo, nunca se menciona esa realidad lacerante porque no forma parte de lo políticamente correcto.

La motivación de su artículo es corroborar que el humus, el diluvio que anuncia Dylan ya invade las estructuras mediáticas catalanas, –yo lo extendería a las occidentales en general–. El comunicado del Govern a propósito del comunicado acerca de los atentados de Pakistán contra los cristianos que celebraban la Pascua se autocensura no diciendo que eran cristianos, no reconociendo la categoría de víctimas inocentes a los cristianos. Casi como con asco se hace el comunicado. El aire del comunicado de la Generalitat Catalana es como si les tocase con gran dolor comunicar que un grupo de contumaces asesinos y violadores de niños todavía siguen sueltos, aunque a alguno ya se le ha ajusticiado, por fin. Como dice Pilar Rahola, nada sospechosa de católica recalcitrante, . Dice así:

El comunicado catalán, dirigido a los pakistaníes en Catalunya, ni hablaba de cristianos, ni de terrorismo islamista, ni de nada que pudiera contradecir el catecismo progre. Sólo se nombraba a víctimas genéricas y al horror del mal, como si ese mal no tuviera nombres y apellidos. Es decir, unos pasaban por ahí y los atacó algo…

El mismo espíritu laicista, sin identidad, respira por todos lados. La Vanguardia, el Govern, nos hacen palidecer de vértigo pero poco comparado con la BBC uno de los medios con más caché de objetividad y bien hacer periodístico evitaba, caminando sobre cristales, decir lo que era obvio: que el cristianismo es el objetivo, y al final apuntaba tímidamente que la policía está investigando la reivindicación del grupo terrorista. Alucinante elusión no reconocer que hoy el pueblo cristiano está cumpliendo la función de chivo expiatorio del Islam y del laicismo rampante. En la medida en que el laicismo se convierte en la religión civil del Estado derivado de la Ilustración caemos en brazos de una fe nihilista, cínica, atroz. Desde Rosbepierre y los totalitarismos en nombre de esa razón solo hemos visto crímenes nefandos, masacres (crímenes de masas), eugenesia de nuevo cuño… pero los medios cuando piensan en los cristianos siguen pensando en tópicos increíbles, trasnochados, que nada tiene que ver con nosotros: inquisidores y cruzados se ruborizarían de ver lo que lo tecnocracia, la tecnociencia, y la laico política y el feminismo radical neomarxista, el capitalismo salvaje, y el nuevo racismo de derechas van a ser capaces de hacer o de obligarnos a hacer con su neolengua, y sus neoleyes. No digo ya lo que pensarían Francisco de Asís, Teresa de Jesús o Ignacio de Loyola, coetáneos de esas épocas negras de la historia del mundo (reparemos en que, intencionalmente, no digo historia de la Iglesia, porque no voy a caer en las redes de la propaganda volteriana o gibboniana[2])  en el que la pátina de cristianismo cultural neopagano opacaba el cristianismo real.

Los tiempos han cambiado. Un mundo donde todos son víctimas, estas se mutan en verdugos cuando se trata del cristianismo, aquella religión que ha revelado que todos los regímenes humanos se basan en la sangre derramada de víctimas inocentes por parte de masas ignorantes, que no saben lo que hacen. La única diferencia de los tiempos que corren con los que denunciaba la  revelación cristiana es que ahora esos verdugos, que se legitiman como asesinos con su silencio, con su selección de las noticias, con su ocultamiento de los hechos, y que son esa masa mimética que anima a los pobres musulmanes que señalan al cristianismo como culpable de sus males, (porque lo identifican con el  occidente pagano, capitalista, colonizador), sí saben lo que hacen: aplauden a aquellos que están extirpando de la faz de la tierra, desde su ignorancia, a la única voz que denuncia el origen de todos los males, a la única corriente que va contra corriente del pensamiento único (“buenista y políticamente correcta”) a la única conciencia lúcida que queda sobre la faz del planeta tierra. Todos los demás, solo adoran a la bestia, al dinero, sin saberlo.  ¡Gracias, Pilar!


 

[1] Venid gente, reuníos, dondequiera que estéis / y admitid que las aguas han crecido a vuestro alrededor / y aceptad que pronto estaréis calados hasta los huesos, / si creéis que estáis a tiempo de salvaros / será mejor que comencéis a nadar u os hundiréis como piedras / porque los tiempos están cambiando. Venid escritores y críticos / que profetizáis con vuestra pluma y mantened los ojos bien abiertos, / la ocasión no se repetirá, y no habléis demasiado pronto / pues la ruleta todavía está girando y no ha nombrado quién / es el elegido porque el perdedor ahora será el ganador más tarde / porque los tiempos están cambiando. / Venid senadores, congresistas, por favor oíd la llamada / y no os quedéis en el umbral, no bloqueéis la entrada, / porque resultará herido el que se oponga, / fuera hay una batalla furibunda / pronto golpeará vuestras ventanas  y crujirán vuestros muros / porque los tiempos están cambiando. / Venid padres y madres alrededor de la tierra / y no critiquéis lo que no podéis entender, / vuestros hijos e hijas están fuera de vuestro control / vuestro viejo camino está carcomido, / por favor, dejad paso al nuevo si no podéis echar una mano / porque los tiempos están cambiando. / La línea está trazada y marcado el destino / los lentos ahora, serán rápidos más tarde / como lo ahora presente más tarde será pasado / el orden se desvanece rápidamente y el ahora primero / más tarde será el último porque los tiempos están cambiando.

[2] Cf. El mito de la violencia religiosa, W. T. Cavanough, Nuevo Inicio, Granada.

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